El premio Príncipe de Asturias no lo debería haber ganado Miyamoto, sino Rouco Varela
Queridos hermanos, congregados todos en torno a la figura del más grande, del único, del principio y fin de todas las cosas: el Banco Central Europeo. Es de esperar que hayáis echado en falta mi presencia durante las últimas semanas, no en vano he estado muy atareado en cristianas tareas por todo el mundo. Seminarios sobre cómo acercarse a los más jóvenes y “conectar” con ellos; cursos para aprender a usar las nuevas tecnologías para encontrar fieles en lugares de esparcimiento como el facebook y el tuenti; técnicas para “arrimarnos” a aquellas cristianas de buen corazón que se encuentran afligidas y les pica la cuscusilla. Y, por supuesto, conociendo a niños de todas las razas y credos para demostrarles in situ el porque la religión católica, apostólica y romana es la más grande, la más bella y la más satisfactoria de todas las religiones. Y ahora sustituid la cierta palabra del anterior párrafo por otra que empieza por “po” y termina por “lla” y ya veréis que risas. ¡Así nos entreteníamos en el seminario!
El caso es que ha llegado a mi parroquia la noticia de que un señor japonés con una buena melena ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Como todos sabemos, nada ha hecho más por informar en el siglo XX y estos comienzos del XXI que los videojuegos. Las labores filantrópicas de Nintendo, su lucha por las libertades individuales, por reconocer los derechos de los trabajadores que fabrican sus Wii en China o Vietnam son sobradamente reconocidas. Ahora los chinos que fabrican esas máquinas para el esparcimiento de la comunicación y la humanidad por el mundo pueden levantarse a mear una vez en cada turno de ocho horas.
Antonio María muestra a una congregación de Ciudad Real los espárragos que había recogido durante su excursión matinal
En realidad el jurado, integrado por reconocidos miembros de la izquierda más extremista, reaccionarios panfletistas y perro-flautas setenteros, siempre a la vanguardia de las manifestaciones contra el estado del derecho y a favor de los criminales abortistas, ha definido a Miyamoto como “el padre del videojuego contemporáneo” y un creador que ha promovido “modos de juego que han puesto de manifiesto la potencia del videojuego como activador mental y social“. En resumen, lo han premiado por su capacidad de entretener a la muchachada. Y eso me parece injusto, porque ¡oh hermanos! ¡Cuántas infantas no han hecho tanto o más esfuerzo que el japonés ese por satisfacer a un equipo de balonmano de la Ciudad Condal y no han recibido mayor recompensa que la satisfacción carnal! ¡Cuántos compañeros de vicaría no han hecho lo propio por la guardería de un pueblo y han sido falsamente acusados de cometer los más impúdicos actos!
Es por eso que siento un resquemor notable y creo que resulta injusto que el tal Miya el que va en moto se lleve no sólo el brutal reconocimiento de tener un premio que lleva el nombre de nuestro cuarto español más notable tras Juan Carlos I, Rouco Varela y Rafael Nadal, sino 50.000 euros que muy bien habrían venido para comenzar a poner farolas de Eurovegas o para que el Eustaquio, el alcalde del pueblo en el que vivo, nos ponga farolas en el callejón de la iglesia, que ahora está oscuro y parece que todos los prostáticos de Teruel vienen a orinar a la misma tapia.

Monseñor bailando el Ai se eu te pego con Ratzinger. ¡Fueron los reyes de la fiesta!
Además, estando nuestro país como está lleno de españoles, ¿no habría sido mejor que otorgaran el galardón a un español que no lo mereciera como hicieron con Fernando Alonso? ¿Acaso no habría sido mejor para todos que prohombres que lo han hecho todo, y cuando digo todo es TODO, por nuestro país hubiesen visto reconocida su labor en los medios de comunicación? Hablo de los Hermann Tertsch, los Jiménez Losantos, los Luis María Anson o los Eduardo Inda que han contribuido valerosamente y con la ayuda de Pedro Jeta ha asentar las bases de una democracia plural y un periodismo libre en un país que fue destrozado durante 40 años debido a la invasión de las huestes rojas.
Es por eso que quiero utilizar estas páginas para mostrar mi malestar con los miembros del jurado del Príncipe de Asturias, y si bien debo admitir que gracias a la Game Boy y a la Nintendo DS los niños tienen que acercarse mucho más a los adultos para ver la pantalla, lo que ha forjado no pocas amistades que han perdurado hasta que cualquier tribunal, capitaneado por algún adalid de la falsa moralidad como el Juez Baltasar Garzón, ha dictado que eso era amoral. Como diría mi buen amigo el Obispo de Alcalá, las herramientas que Miyamoto nos ha dado para arrimarnos a la infancia que no os las quite un homosexual reprimido con toga que pasa las tardes prostituyéndose o yendo a bares de hombres nocturnos.

Rouco sustituyendo una imagen durante una procesión en Sevilla en la que llovió. En esta vida hay que valer para todo
Para que no vuelvan a producirse situaciones indeseadas e indeseables como la de este año, es hora de que los auténticos líderes de este país tomemos las riendas y domemos la situación encauzándola por el camino recto: el del alcoholismo, el celibato y el maltrato a los seres con una capacidad intelectual inferior, sean estos mujeres o animales. Por eso propongo que el próximo Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades sea otorgado a monseñor Rouco Varela.
Si de Miyamoto han destacado que no sólo es el padre del videojuego moderno, sino que “ha conseguido, con su gran imaginación, crear sueños virtuales para que millones de personas de todas las edades interactúen, generando nuevas formas de comunicación y de relación, capaces de traspasar fronteras ideológicas, étnicas y geográficas”, monseñor no ha sido menos. Antonio María Rouco Varela, con su gran desparpajo y humildad, ha sido capaz de generar millones para ayudar a los más necesitados, los que lo pasan mal con la crisis: los ricos; ha conseguido traspasar las fronteras de la comunicación racional usando el latín en sus homilías; sus programas para curar la homosexualidad y erradicar el abortismo estudiantil serán recordados durante décadas y sus discursos en la COPE resultan altamente valiosos desde un punto de vista educativo. Si Miyamoto es el padre del videojuego moderno (aunque no sabemos quién lo es del videojuego antiguo), Rouco no solo es el padre del moderno cristianismo, sino el padre de un montón de niños que nunca serán reconocidos. Y eso no lo supera un japonés, por mucho pelo que tenga.
No quisiera despedirme de vosotros sin antes tener unas palabras para esos amigos de los foros de Emudesc que critican la verdad expresada en mi artículo sobre Skyrim y su capacidad para corromper a la juventud cristiana. Sólo quiero deciros que tal como dijo en su momento monseñor, muchos de vosotros habríais tenido problemas para nacer a día de hoy y gracias a la labor desinteresada y promovida de la iglesia todos los tontitos del mundo podéis juntaros en internet y jugar a vuestros jueguecitos mientras los adultos cuidamos de vosotros y de vuestras hermanas. Eso sí, no salgáis mucho de casa porque que estéis vivos no significa que los demás queramos veros.
Con esto me despido hasta el próximo sermón. Sed buenos y no le jaquéeis la página a casidios que él tampoco tiene la culpa de haber nacido sietemesino y de que su madre fumara más porros que un drogao durante el embarazo. Id con Dios y no olvidéis apuntaros a la Twitterpitada de la Final de Copa. Agur.








Esto promete, pero ando pelí pallá. Esta noche.
PD: Feo el fondo, tronco, mucho blanco, molesta.
foros de Emudesc que critican la verdad expresada en mi artículo sobre Skyrim…
…
.
la gente está mu malita… no pillan la ironía ni de coña, -algunos, afortunadamente-,– ;-(
llega a ser con un paralelismo basado en el islam y se nos tiran encima y queman el blog..
Ahora veo que incluso desde una broma, la 3ra guerra está muy cerca ;-)
amen
Yo he temido por la integridad física del Padre Karras. Afortunadamente sigue igual de mal que siempre