Un juego indie con estética a lo Limbo, mecánicas a lo VVVVVV y clara inspiración en Super Meat Boy es con lo que sueñan todos los gafapastas del mundo. Con eso y con robarle las gafas a Morrisey mientras lo secuestran para castrarlo y vender sus testículos en ebay. O eso creo yo, vamos. El caso es que A walk in the dark es jodidamente bonito y se ve que se deja jugar. Cinco eurazos y lo tenéis en vuestro PC si pincháis aquí.

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