¿Son los juegos de segunda mano la nueva ETA?
Vivimos en tiempos convulsos, queridos hermanos. La crisis económica a nivel global y la relajación de las costumbres son dos de los grandes males que azotan la conciencia y el bolsillo de los cristianos generosos y de buen corazón. El demonio ha dejado de estar agazapado en su oscuro habitáculo y se muestra sin pudor entre nosotros. Está entre los ávaros banqueros que niegan hipotecas; entre los jueces rojillos que investigan donde nadie les llama; entre los homosexuales que fornican en los cuartos oscuros de Telecinco. Pero hay un mal mayor que acecha al mundo en que vivimos y amenaza con acabar con el estado de derecho y la sociedad del bienestar. Ese mal se llama segunda mano.









